Lisboa engloba lo mejor de la esencia portuguesa: decadente, colonial, ibérica... En este viaje haremos un recorrido por sus jardines, por el palacio real de Queluz (el "Versalles" portugués), las quintas ajardinadas de Sintra (desde el pastiche historicista del castillo da Pena, a la fantasía neogótica y mogol de la villa Montserrate, pasando por el enigma esotérico y masónico de la Quinta da Regaleira) el siempre evocador Fronteira y la fabulosa colección de arte y los jardines de la fundación Gulbenkian. También tendremos tiempo para explorar algunas de las otras maravillas que nos ofrece la capital de Portugal, sus museos, iglesias, barrios, plazas y miradores sobre el siempre omnipresente río Tajo y, de paso, buscar las sombras de Pessoa o Saramago en alguna de sus esquinas.